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martes, 8 de noviembre de 2011

Pensamientos "Daniel"

¿Qué ven tus ojos cansados y tristes, hombre de a pie
que caminas sobre tus recuerdos?
¿No ven quizá un reflejo de hace mucho tiempo?
¿Qué ves, amigo, que no insistes ante ti mismo?
Amarga figura recuerdan tus pensamientos...
¿ A caso olvidaste tu pasado en el tiempo?

¿Qué ves en tus pasos, largos muy largos, que no ves
tras el espejo de su rostro cansado?
El mundo lo humilla, su rostro te miente, se siente perdido
¡recuerda hombre! ¿Qué sentiste tu de niño?
¿Olvidamos ya todo aquello que fuimos?:

¡Valientes ante todo, valientes ante el cielo!
Nada nos importa y nada tiene sentido.
El mundo no es nosotros, estamos divididos,
somos el zoquete del que sólo se acuerda el olvido.
El mundo lo humilla, su rostro te engaña, se siente dolido.
Las apariencias externas no suelen ser de buen juicio.

Y tras pasar de largo, hombre viejo, hombre cansado,
señalas su rostro y lo llevas contigo.
¿Zoquetes...? Algunos. Zoquetes...? Ninguno.
ávidos de esperanza, ávidos de imagen y semejanza
No querer perderse en la tierra, no querer ser tragados por ella.
Sin intento no hay logro, y sin logro, hay niebla.
Busca él su ayuda, y el otro, la deniega.

Viejo, cansado, recuerda. Desea señalar aquel rostro,
desea... pero ya es tarde y no se lo lleva.
Sus sueños han querido ayudarlo, sin embargo
tarde es el día en que decide pensarlo.
Aun así...
 Su vida se apaga feliz en sus logros, gorrión de luz que encontró el camino.
Feliz día de ocaso en el que ha vuelto a ser niño.






martes, 1 de noviembre de 2011

¿Qué es educar?

Según la Real Academia Española educar es:

1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar.

Solo he querido poner la primera definición porque creo que es la que se adapta al ámbito de la escuela, la cual, en la sociedad actual es, por excelencia la institución dedicada a la educación.

Sin embargo, antes de intentar llegar a una conclusión sobre lo que es educar, me gustaría hacer referencia a una pregunta que se hace el propio Savater: ¿todos hemos de ser educados?

Algunas niños de vez en cuando, hacen la típicas preguntas de ¿para qué sirve esto?, ¿Por qué tenemos tan solo 3 meses de vacaciones y no 3 de clase?. Pero conforme uno va creciendo y madurando se va contestando él mismo a estas. Centrándome en la pregunta de Savater, él se apoya en la idea de que algunos etólogos como Eibl-Eibesfeldt aseguran que estamos genéticamente programados para adquirir destrezas que solo pueden enseñarnos los demás, lo que establecería una complementariedad intrínseca entre herencia biológica y herencia cultural. A mí esta argumentación me parece una respuesta clara de que la naturaleza del ser humano viene exclusivamente predeterminada. Las personas tenemos la tendencia de vivir en comunidad y como consecuencia, de compartir una enseñanza y un aprendizaje recíprocos entre nosotros.

De esta idea, podríamos extraer la conclusión de que toda persona enseña algo a los demás, es decir, todos somos en parte maestros. Pero, ¿toda persona es capaz de enseñar cualquier cosa? Savater, a lo largo de la introducción, hace referencia a lo infravalorados que están los maestros y a la falta de agradecimiento que se tiene con los maestros de base. Con respecto a esto, por ejemplo, en la gimnasia rítmica, llama mucho la atención como el prestigio de los logros de las gimnastas se lo llevan las entrenadoras de altos niveles. Pero, tanto en este deporte como en la escuela en general, ¿alguien se acuerda de la base que recibieron los alumnos cuando estaban en la educación primaria?

Las primeras etapas de la vida, son las que predeterminan una parte del futuro del niño. En estos años, los alumnos son esponjas, e incluyen en sus hábitos y normas de vida todo lo que ven, por eso, es tan importante además de difundir conocimientos, saber influir en el ámbito de la educación.

El alumnado se pasa en la escuela un alto porcentaje de su vida durante los años de estudiantes. Y por tanto, ¿es tarea del maestro educar?

En el libro de Savater “Valor de educar”, el autor nos habla de un tal currículum oculto el cual se define por ser  los objetivos más o menos vergonzantes que subyacen a  las prácticas educativas y que se transmiten sin hacerse explícitos por la propia estrutura jerárquica de la institución. Por ello, uno se pregunta ¿realmente todos los objetivos que se establecen en la escuela a nivel educativo y cultural, están subyugados a “un poder superior”, ya se llame, Estado, Gobierno…?

Yo pienso que no es tan radical, sin embargo, filósofos como Focault o Rousell, sostenían la vinculación de todo ámbito de la vida con el poder y  la costumbre de la educación a favorecer al Estado propio respectivamente. Es un tema, difuso en el que habría que estudiar y profundizar bastante.

Y os preguntaréis, está muy bien todo eso, pero ¿qué es educar?, ¿es lo mismo que enseñar?

Enseñar es el hecho de transmitir a otros unos conocimientos que dominas más que el otro y de los cuales tienes diversas experiencias, sin embargo, educar no siempre es enseñar. Yo pienso que en nuestra cultura occidental, y según lo leído en diferentes filósofos y autores, educar es transmitir unas normas de vida y moldear las conductas para llegar a un entendimiento y una convivencia común. Para conseguir una comunicación más fluida en una sociedad que en ocasiones parece que se va perdiendo por un libertinaje que cada día se extiende más. Sin embargo, ¿sirve la misma educación para todo el mundo?, ¿existen diferentes tipos de educación?

Para llegar a esa convivencia de la que he hablado anteriormente, en un grupo o en una institución, es positivo intentar estandarizar un tipo de educación para llegar a un mismo camino, sin que haya disputas. Dentro de esto, no se excluye la libertad de pensamiento u expresión, ya que estos no tienen porque influir en la educación si uno sabe cómo hacerlo.

En este tema de la educación, hay un campo muy amplio para hablar sobre él, y hay multitud de opiniones y de reflexiones sobre éste, a veces parece que es algo subjetivo. Eso sí, en lo que parece que se está objetivamente de acuerdo, es en que la educación es compartida entre la escuela y la familia en mayor medida.




domingo, 23 de octubre de 2011

El efecto pigmalión en la escuela

El poder de las expecttivas de ha revelado a lo largo de los tiempos como un efectivo mecanismo endógeno o exógeno de persuasión sobre la posibilidad de alcanzar metas, a menudo de difícil alcance.

La tendencia es relacionar este efecto con resultados positivos: batir marcas deportivas, amasar grandes fortunas, alcanzar objetivos políticos o militares o hacer progresar a la sociedad en el campo científico-tecnológico.

La vertiente negativa no cuenta con el mismo grado de difusión, en tanto que tiene menor repercusión social. La escuela es un microcosmos propicio para evaluar tanto los efectos beneficiosos como los perniciosos del efecto pigmalión por la riqueza y variedad de individuos y estímulos que cohabitan.

En algún momento u otro de nuestra vida académica, todos hemos formado parte del "peor grupo del colegio", o hemos sido tachados de ineptos en algún área que la que no destacábamos por tener un gran rendimiento. En otras ocasiones, la fama por ser un alumno brillante, un amigo socialmente bien valorado entre sus iguales o nuestras prestaciones deportivas, nos ha precedido.

Tanto a nivel epistemológico como a nivel experiencial, se puede afirmar taxativamente que los estímulos negativos suelen ser menos efectivos que los positivos, constituyéndose en ocasiones como agentes perniciosos para el desarrollo de la persona o para la consecución del objetivo propuesto.

La escuela, marca en ocasiones a fuego los roles que ejerceremos como adultos, ser "el listo", "el gracioso" o "el gafotas" predispone en la vida adulta a ejercer determinados roles, alcanzar determinadas cotas de autoconcepto y diferentes niveles de felicidad.

Nota: El efecto pigmalión me ha interesado mucho también porque viene de un antiguo mito griego, si hay interés por el tema lo explicaré ya que opino que a nivel de escuela, este efecto tiene gran importancia.

sábado, 15 de octubre de 2011

Los ordenadores están en las aulas. ¿Y ahora qué?

Ahora que hemos empezado a hablar de la educación, me gustaría que leyérais un artículo del que me paré mucho a reflexionar el otro día:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ordenadores/estan/aulas/ahora/elpepusoc/20111010elpepisoc_1/Tes


La introducción de las nuevas tecnologías a lo largo del tiempo es una realidad. Y el hecho de tener que adaptarse a ellas también lo es.

Sin embargo, conforme avanzamos en unos ámbitos, en otros nos quedamos estancados, e incluso vamos empeorando. Este es el caso de la educación en España. Según muestran muchos estudios e investigaciones el nivel de aprendizaje en las escuelas ha ido bajando progresivamente, como también lo ha hecho el rendimiento de los niños en las escuelas.

Según mi propia experiencia personal con niños, incluso con mi hermano pequeño, he podido observar cómo ha disminuido la motivación por aprender y por adquirir nuevos conocimientos. Además, vivimos en una sociedad en que predomina un materialismo que también se observa en los más pequeños. Pero ese es otro tema a tratar.

Con respecto a este problema educativo, el gobierno ha querido interrelacionar esas nuevas tecnologías con la educación, como un método para una posible solución.

Pero después de leer las diversas opiniones de personas de toda España involucradas en la educación y de pararme a reflexionar y a trasladarme a la posición de profesora, yo pienso que no es “el método” para subsanar la educación. Es decir, se está intentando con el plan Bolonia, hacer un cambio radical de las metodologías de antes y supongo que Escuela 2.0 es también una consecuencia de este. Sin embargo, yo pienso que no tiene porque ser un cambio radical.

Es positivo, estudiar nuevos estímulos para captar la atención del alumnado, y que se interese de nuevo por aprender. Por ello, las pizarras digitales, los ordenadores, etc, son una innovación que capta la atención de estos indudablemente. Pero de ahí, al punto de introducir todo eso como método exclusivo de enseñanza me parece algo exagerado. Como todo, los niños se acostumbrarían y ya no sería tan efectivo, además de que nunca será igual el cariño que puede proporcionarte un profesor para enseñarte las cosas, al que puede proporcionarte “una máquina”.

En mi opinión, son muy importantes las relaciones personales de profesor-alumno. Por eso, yo me centraría más en reformar  la formación del profesorado, para que sepan cómo abordar al alumno y captarlo bien, antes de introducir miles de ordenadores como método de enseñanza.

De un buen profesor y del cariño que ponen en tu aprendizaje uno nunca se olvida, sin embargo, del vídeo que has podido ver en una página del youtube te olvidas casi instantáneamente. Igual si que aprenden cosas, no digo que no, pero insisto en que somos personas y hay que intentar buscar caminos más personales y menos artificiales, aunque sé que ahora, a día de hoy, son una buena  manera novedosa de motivarlos.